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Welcome to New Orleans
27 de abril de 2013

Featuring: The Meters. Jelly Roll Morton. Louis Armstrong. Sidney Bechet. George Lewis & His Ragtime Jazz Band. Preservation Hall Jazz Band. Louis Prima. Kid Ory's Creole Jazz Band. James Booker. Professor Longhair. Dave Bartholomew. Fats Domino. Allen Toussaint. Huey Piano Smith. Champion Jack Dupree. Jessie Hill. Irma Thomas. Lee Dorsey. Eddie Bo. David Batiste. Danny White. Betty Harris. Oliver Morgan. Dr. John. The Wild Tchoupitoulas. The Wild Magnolias. The Dirty Dozen Brass Band. Rebirth Brass Band. Free Agents Brass Band. MC T. Tucker & DJ Jimi. DJ Jubilee. Mystikal.

Talkin' 'Bout New Orleans vuelve a BlueBop Radio con un formato peculiar. No se concentra en un determinado artista, grupo o género, sino que hace un parcial e imperfecto recorrido por la música de Nueva Orleans. Una especie de introducción para lo que viene, que a partir del próximo programa dedicará su atención a algunas de las más importantes figuras de la música de la ciudad. Algunas de ellas son universales, como Louis Armstrong o Fats Domino; otras, célebres dentro de los seguidores de la música jazz y funk, como The Meters o Dr. John; y en unos pocos casos intentaremos rescatar del olvido a iconos locales, como James Booker, Eddie Bo o Lee Dorsey.

Partiendo del hecho de que gran parte de la música popular que se consume en el mundo occidental (y no sólo) tiene sus raíces en Norteamérica, ninguna ciudad ha tenido la influencia de Nueva Orleans en dar lugar a la música que oímos. Ninguna ciudad ejemplifica como ella la orgánica y compulsiva mezcla de ingredientes y tradiciones precedentes que caracteriza la música popular americana. Esa música tan difícil de etiquetar y catalogar hasta el punto que se llamó directamente jazz nace precisamente como resultado de una mezcla absolutamente única, un proceso que sólo los espacios públicos, llámense Congo Square, Tremé o Mardi Gras, pueden validar para engendrar una música realmente popular.

Porque Nueva Orleans vive en la calle. Hasta que en los años 60-70 comenzó el declive de la importancia comercial del río Mississippi y arrastró consigo la economía de la ciudad, que tuvo que refugiarse en el turismo, Nueva Orleans era el principal centro económico del sur de los EE. UU., muy por delante de Miami o Atlanta. Durante todo el siglo XIX y gran parte del XX, casi todos los viajeros, mercaderes y observadores internacionales destacaban su potencial para convertirse en la ciudad más importante del continente. No llegó a tanto, pero sí a ser la meta de gentes de todo el mundo. Criollos de origen francés, estadounidenses de todo el país, españoles e italianos, alemanes y franceses, africanos de varias regiones distintas, caribeños tanto de habla hispana como francesa, latinoamericanos, irlandeses e inmigrantes de habla francesa de Canadá. Todos ellos trabajaban, sufrían y disfrutaban en una ciudad húmeda y calurosa, una especie de isla en medio de un río, un lago y centenares de hectáreas de marismas. Durante estos años, la cultura popular, beneficiada por una estructura social mucho menos rígida y segregada que en el resto del país, estuvo en plena ebullición, con la música como elemento esencial en el discurrir de la vida.

Cien años de música grabada

Partamos del hecho de que es imposible condensar en apenas dos horas la música grabada en una ciudad durante un siglo, los más de cien años que van desde Jelly Roll Blues de Jelly Roll Morton a Made It Through That Water de Free Agents Brass Band. Es imposible hacerlo con cualquier ciudad. Con Nueva Orleans, intentarlo se adentra en la locura. De hecho me he limitado a hacer un recorrido que cubra la mayor parte de la historia musical grabada de la ciudad, pero limitándome a unos cuantos géneros, sobre todo aquellos más vinculados a la comunidad creole y afroamericana, el jazz, el funk, el soul, el r&b, los cantos de los indios de Mardi Gras, el hip hop en su variante local más fiestera, el bounce.

Acepto y admito desde ya las limitaciones en otros géneros de gran importancia como son la tradición operística de origen francés, el rock, el metal, los estilos rurales cajun, las formas más modernas de jazz, el zydeco y un larguísimo etcétera. Ya habrá tiempo para tratarlos con más detenimiento más adelante.

Dejamos de lado algunos de las primeras formas musicales, de capital importancia pero de las que lógicamente no existen grabaciones originales, como las composiciones criollas del virtuoso pianista Louis Moreau Gottschalk, las danzas tribales que inundaban Congo Square los domingos o los inicios del jazz, que se desarrolló por las calles de la ciudad (y, aunque el mito le ha dado más importancia de la que posiblemente tuvo, en los burdeles de Storyville). Iniciamos nuestro recorrido con la primera composición de jazz publicada de la historia (1915): Jelly Roll Blues, del pianista criollo Jelly Roll Morton, nacido en el histórico barrio de Fauburg Marigny (sede hoy día de Frenchmen Street, conocida sobre todo por un tramo abarrotado de algunos de los mejores locales de música de la ciudad).

Según Morton, célebre por su arrogancia y falta de modestia, la versión original data de 1905, lo que le otorga el título de inventor del jazz, nada menos. Por muy difícil que es fijar una fecha para el nacimiento de este género, está claro que antes de Morton hubo varios grupos que tocaban lo que ya entonces pero sobre todo luego se llamaría jazz, destacando sobre todos el de Buddy Bolden. King Bolden, como se le conocía en la época, no dejó grabaciones y fue hospitalizado por problemas mentales en 1907.

La versión de Jelly Roll Blues que incluimos está grabada en 1924, un año antes de que el músico más célebre de la ciudad y posiblemente de la historia del jazz, Louis Armstrong, hiciese sus primeras seminales grabaciones con los Hot Five. Muskrat Ramble, que data de 1926, es un ejemplo perfecto de hot jazz tradicional de Nueva Orleans, aunque, como el resto de estas sesiones (primero con los Hot Five y luego con los Hot Seven), se grabase en Chicago.

Las décadas en torno a la 1ª Guerra Mundial marcan el ápice de la importancia de Nueva Orleans en la escena jazz, que a partir de los años 40 se mueve hacia otros terrenos más modernos, capitaneados por las grandes metrópolis de las costas Este y Oeste. De aquellos años datan las primeras grabaciones de artistas como Kid Ory, Sidney Bechet o George Lewis (uno de los pocos que no dejó la ciudad), aunque los canciones que incluimos (Royal Garden Blues, Really the Blues e Ice Cream, respectivamente) fueron grabadas posteriormente.

A partir de la 2ª Guerra Mundial se produjo un revival del jazz tradicionalde la ciudad, denostado por los artistas más jóvenes. Así nace en 1961 la Preservation Hall Jazz Band, banda residente del legendario local del French Quarter, cuyo objetivo declarado el preservar el estilo y los clásicos de la ciudad, como St. James Infirmary (aunque sus orígenes son inciertos y con mucha probabilidad muy lejanos de Louisiana).

Una ciudad de santos y profesores

Una de las muchas imágenes de Nueva Orleans marcadas en el imaginario colectivo es la de un bullicioso burdel animado por la música de un pianista negro y deslenguado, que eran llamados “professors” por las prostitutas. Esta imagen responde al mito de Storyville, el legendario barrio rojo que durante varios años satisfizo los bajos instintos de los habitantes y los muchísimos visitantes de Nueva Orleans (fue cerrado en 1917, durante la 1ª Guerra Mundial, cuando la ciudad aspiraba a convertirse en puerto de referencia para el envío de tropas al frente europeo. Pasar por una zona de estas características, infestada de enfermedades venéreas, no era lo más adecuado para prepararse a una guerra...). Sea por esta razón u otra, si hay algo que nunca ha faltado en Nueva Orleans han sido pianistas con la capacidad de tocar como si fuesen una orquesta entera con tan sólo dos manos.

La estirpe inicia pronto y el ya mencionado Jelly Roll Morton es uno de los primeros (de hecho, se dice que el apodo Jelly Roll se refería explícitamente a los prostíbulos donde tocaba). Algunos de ellos, especialmente Professor Longhair, se han convertido en leyendas de la ciudad. Sus canciones forman parte del imaginario colectivo de Nueva Orleans, como Mardi Gras in New Orleans, con su característico ritmo silbado, Tipitina o Big Chief. Al mismo nivel se mueve Little Liza Jane, interpretada en nuestra lista por otro mito del piano, Huey Piano Smith.

Otro pianista que terminó tocando solo, aunque por razones distintas (más bien por su desmesurada personalidad y excéntrica vida) fue James Booker. Sin duda uno de los músicos con más talento jamás surgidos de Nueva Orleans, se ha mantenido como una oscura figura de culto incluso en ella. Carne perfecta para que le dediquemos un especial. Aquí podéis haceros una idea con su versión del estándar de Broadway primero y jazz después On the Sunny Side of the Street.

[Mientras tanto, la joven directora Lilly Keber ha decidido desempolvar un poco la descolorida memoria de Booker con el documental Bayou Maharajah: The Tragic Genius of James Booker, que fue presentado en estreno mundial en el festival SXSW de Austin. Esperamos expectantes poder ver el resultado.]

Rock & Roll ante-litteram

What they call rock 'n' roll now is rhythm & blues and I've been playing it for 15 years in New Orleans”. De esta manera liquidó (con razón) Fats Domino en 1965 el debate sobre el nacimiento del rock. El género, que para el gran público llegó de la mano (o la pelvis) de Elvis Presley, no es más que una nueva etiqueta para una música que nació a finales de los años 40 en Nueva Orleans. En 1949 Fats grabó su debut The Fat Man, que ya posee todos los elementos del rock, el ritmo sincopado backbeat, el swing, el boogie-woogie, el blues urbano en su vertiente más jazz y las canciones populares de Tin Pan Alley. Una mezcla que llevaba años gestándose y que resultó fundamental en el paso de Ray Charles de la música religiosa a la secular tras su estancia en Nueva Orleans durante gran parte de 1953.

Durante el final de la década de los 40 y los 50, Nueva Orleans se convirtió en la meca de un tipo de R&B que de ahí a poco tiempo pasó a llamarse rock 'n roll. De esa escena surgió un gigante, desde luego no sólo en peso, Fats Domino, uno de los primeros artistas negros en meterse en el bolsillo al público norteamericano, blanco y negro, merced a su inconfundible tonalidad, la desbordante energía de sus interpretaciones y el tremendo carisma de sus canciones. Varias de ellas han pasado a formar parte del cancionario popular estadounidense, como My Blueberry Hill, Ain't That a Shame (que presentamos en este programa), Every Night About This Time o I'm Walkin'.

Si Fats era la estrella, el cerebro tras este fenómeno era Dave Bartholomew. A pesar de su indudable talento como trompetista, se recuerda más su faceta de compositor, arreglista y productor. En esta vertiente, definió el sonido del R&B de Nueva Orleans a través de la obra de cantantes como Lloyd Price o Smiley Lewis, pero sobre todo Fats Domino. La sinergia que se estableció entre ambos, tanto desde el punto de vista creativo como productivo, fue la clave del éxito y el enorme impacto que su obra ha tenido en la música popular a través del rock.

Del R&B al funk pasando por el soul

La influencia de Bartholomew sobre la música de Nueva Orleans sólo puede compararse con la de Allen Toussaint, con el cual tiene muchas cosas en común. Músico (en su caso pianista) de talento pero más relevante como productor y compositor, se encargó de llevar el sonido de la música popular desde el R&B de los años 50 al funk de los 70.

Toussaint inició su carrera a finales de los 50 como heredero de un R&B energético y contagioso, con canciones como Java, pero poco después se puso detrás de los mandos y fue ahí donde revolucionó la escena. En torno a sus producciones nació un sonido soul con un espíritu proto-funk, muy en la línea de una ciudad donde la introspección no es la mayor de la cualidades. Artistas como Lee Dorsey (aquí incluimos Holy Cow, aunque en breve le dedicaremos un más que merecido programa especial), Jessie Hill (Ooh Poo Pah Doo, Pt. 2), Irma Thomas (Ruler of my Heart), Ernie K. Doe (Mother-In-Law) o Betty Harris (Break in the Road) trabajaron con/para él, aunque su colaboración más conocida es con el cuarteto The Meters, que fue primero subanda de estudio y luego grupo con grabaciones propias.

Con ellos se produce el gradual pero inexorable paso desde un soul upbeat a un funk en toda regla, un cambio que tuvo repercusiones en el sonido de Nueva Orleans entonces y lo sigue haciendo hoy día. Hay un modo de entender el funk en Nueva Orleans, pero sin The Meters resulta incomprensible. Entre sus muchas y generalmente excelentes grabaciones hemos escogido el gigantesco groove de Messagge from The Meters.

De alguna manera, esta forma local de funk (que surgió de manera casi contemporánea al del resto de la nación, con el cual a partir de entonces estableció una relación de retroalimentación) fue la culminación de un viaje en la música popular que empezó con The Fat Man, de Fats Domino. Mientras que otras formas anteriores y posteriores han ido llegando y yéndose, en algunos casos quedándose meramente como exhibición turística, el funk no ha llegado a irse jamás y además ha tenido una influencia enorme en lo que ha venido luego, desde el renacer de las brass bands en los 80 hasta el bounce en los 90 y 2000.

Veremos a músicos como Eddie Bo (otro sobre el que estamos preparando un programa especial, una especie de Toussaint menos conocido fuera de la ciudad, pero con una larguísima carrera a sus espaldas como pianista y cantante – aquí incluimos The Hook and Sling – y compositor y productor – Call Roll de Oliver Morgan), David Batiste (Funky Soul) o Danny White (Natural Soul Brother), entre muchísimos otros (para tener una idea más clara, revisar las esenciales recopilaciones New Orleans Funk: The Original Sound of Funk o Saturday Night Fish Fry), junto con los conteporáneos Papa Grows Funk, Walter 'Wolfman' Washington o Dumpstaphunk, así como una buena parte de la discografía de Dr. John (que abarca desde luego mucho más, rara avis dentro una ciudad rara avis, aunque ya tendremos oportunidad de hablar sobre él más adelante, incluimos Mama Roux).

De indios y raperos

Precisamente a través del funk llegaron en los años 70 las primeras grabaciones de una tradición (musical, entre otras cosas) de Nueva Orleans tan antigua como cerrada y poco conocida: los indios de Mardi Gras. No se sabe a ciencia cierta cuándo surgen, ni por qué, ni dónde está el origen exacto de su peculiar música. Son básicamente grupos de afroamericanos que realizan y visten elaborados trajes inspirados en las vestimentas de los Nativos americanos y, en contadas ocasiones, se lucen por la ciudad.

Mientras deambulan erráticamente por las calles, sin recorrido fijado, quizás a la búsqueda de otras tribus, siguiendo un complejo sistema de jerarquías, rituales y roles, cantan y tocan una música claramente deudora de sus orígenes africanos, aunque todo ello filtrado por la contaminación del desembarco en el Nuevo Mundo, sobre todo en la región caribeña. Una música primigenia, realizada para acompañar desfiles, enfrentamientos, funerales, exenta de cualquier tipo de elaboración contemporánea (no así sus grabaciones, que se apoyan en un género musical, principalmente el funk). No intentan grabar su música real, quién sabe si por desconfianza hacia la industria discográfica (no deja de ser un ritual sagrado) o simplemente por la certidumbre de la imposibilidad de representar su música sin la experiencia física, sino más bien declinar sus melodías y ritmos en clave jazz, pop o funk. Para este programa traemos dos de las muestras más logradas, producidas a inicios de los años 70, (Somebody Got) Soul, Soul, Soul, de los Wild Magnolias, y Indian Red, de los Wild Tchoupitoulas.

Con vestimentas algo menos peculiares pero igualmente características de su identidad, el hip hop no podía no entrar a formar parte de los sonidos de la ciudad. Por su capacidad para narrar y para bailar y por el hecho de que si algo no falta precisamente en Nueva Orleans son los guetos afroamericanos y la desigualdad social/racial. Sólo que aquí no se podía hacer una mera reproducción del hip hop de las costas este u oeste, algo que por otro lado no tendría sentido dadas las enormes diferencias culturales con ambas áreas, sino que se ha desarrollado un género cuyas influencias van del Miami bass al Southern rap o Dirty South, con el ritmo Triggerman (tomado de Drag Rap, de los neoyorquinos Show Boys) como protagonista casi absoluto. Esta mezcla se bautizó como bounce, mucho más mecánica y bailable, en la cual se unen elementos característicos de Nueva Orleans, como es el uso continuo del call and response, aspecto esencial de los arriba mencionados Indios y con raíces que se remontan a la música africana.

El pistoletazo de salida oficial del bounce lo dan en 1991 MC T Tucker and DJ Irv con Where Dey At. Su producción sencilla y rústica fomentó la proliferación de este género, que se extendió como un virus por toda la ciudad. A lo largo de la década, fue evolucionando (muy) poco a poco, de la mano de músicos y productores como DJ Jubilee (de quien incluimos la infecciosa Get It Ready, Ready!) o Mannie Fresh, hasta llegar a nuestros días, en que por un lado se ha integrado en un hip hop con mayor potencial comercial y presencia del MC (de aquí han salido grandes estrellas como Juvenile, Lil' Wayne o Mystical, que nos “presta” Shake Ya Ass) y por otro ha dado lugar a una versión aún más frenética y adrenalínica, de donde ha surgido un baile (llamado asimismo bounce) digamos sugerente (ver ejemplo en el vídeo de Y'All Get Back Now, de Big Freedia).

Una ciudad de metales

Dejamos para el final las brass bands. No porque sean menos (o más) importantes, ni mucho menos, sino porque su presencia no se limita a un estilo o a un periodo determinado. Es una presencia continua que además ejerce como concentrado de Nueva Orleans. El origen de las bandas de metales se remonta a tiempos inmemoriales y en su constitución radica parte del mestizaje del jazz, cuando músicos de origen criollo o afroamericano adoptan instrumentos y un modelo de banda (la marching band) de origen europeo. Su función pasa por acompañar distintos momentos de la vida de una comunidad. Tienen un hueco en cualquier evento, bodas, bautizos, celebraciones varias y, claro está, los célebres funerales (jazz). Con muchas y variadas excepciones, los componentes de estos grupos eran auténticos proletarios de la música. Trabajadores que ejecutaban composiciones adecuadas para cada momento, a la espera de terminar su jornada y cobrar.

Las brass bands representan además la apropiación de los espacios comunes a través de la música tan característica de Nueva Orleans, sobre todo en ciertas zonas (un tema este, el de las bandas que tocan por la calle, que, aunque parezca increíble, se ha convertido en motivo de enfrentamiento por la gentrificación de los barrios históricos criollos, como Tremé, donde los nuevos inquilinos, llegados de otras zonas y culturas, no aceptan de buen grado el ruido callejero). En las barriadas humildes, el ocio es gratis y pasa por delante de tu casa.

A finales de los años 70 y durante los 80, las brass bands se habían quedado ancladas en el pasado. Seguían siendo un nexo con la tradición de la ciudad, pero su conexión con la población era cada vez más débil. Entonces surgieron varios grupos, capitaneados por Dirty Dozen Brass Band, que dieron un vuelco a la misma concepción del grupo. Sin cambiar la dinámica de trabajo (second lines, funerales, bodas), añadieron referencias musicales que acercó su música a un público nuevo y más joven. El funk entró de lleno en las brass bands. Donde antes había una continua repetición de canciones, ahora se hacían versiones de grandes éxitos del momento, revisitados en clave brass. Y, lo que es más importante, convirtió a la banda en una entidad musical artística independiente del desfile, capaz de vender discos y actuar en un escenario.

A los Dirty Dozen (de quien incluimos la enorme It's All Over Now, cantada por Dr. John) siguieron primero Rebirth Brass Band (Feel Like Funkin' It Up) y luego Hot 8 Brass Band, Soul Rebels Brass Band y Stooges Brass Band, que radicalizaron su propuesta haciendo hueco al hip hop. Pero éste no es el momento de entrar a trapo en el análisis de su significado social, algo que ya tendremos tiempo de hacer cuando dediquemos algún programilla a las brass bands.

En el enlace aquí a la derecha podéis escuchar el podcast del programa. Si en cambio preferís descargarlo y escucharlo donde querías, podéis hacerlo pulsando aquí. Espero que lo disfrutéis.

Continuará.

Descargar Talkin' 'Bout New Orleans #01

HORARIOS
  • Lunes 29 de abril: 22.00h
  • Miercoles 1 de mayo: 11.00h
  • Viernes 3 de mayo: 16.00h
  • Domingo 5 de mayo: 11.00h
  • Lunes 6 de mayo: 22.00h
  • Miercoles 8 de mayo: 11.00h
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(Descargar podcast mp3)

TRACKLIST
  1. The Meters – Talkin' 'Bout New Orleans
  2. Jelly Roll Morton – Jelly Roll Blues
  3. Louis Armstrong – Muskrat Ramble
  4. Sidney Bechet – Really the Blues
  5. George Lewis – Ice Cream
  6. Preservation Hall Jazz Band – St. James Infirmary
  7. Louis Prima – Basin St. Blues / When It's Sleep Down South
  8. Kid Ory's Creole Jazz Band – Royal Garden Blues
  9. James Booker – On the Sunny Side of the Street
  10. Professor Longhair – Baby, Let Me Hold Your Hand
  11. Dave Bartholomew – Ain't Gonna Do It (Rest Of My Life)
  12. Fats Domino – Ain't That A Shame
  13. Allen Toussaint – Java
  14. Huey Piano Smith – Little Liza Jane
  15. Champion Jack Dupree – Way Down
  16. Professor Longhair – Mardi Gras in New Orleans
  17. Jessie Hill – Ooh Poo Pah Doo
  18. Irma Thomas – Ruler Of My Heart
  19. Lee Dorsey – Holy Cow
  20. Allen Toussaint – Sweet Touch Of Love
  21. Eddie Bo – The Hook And Sling
  22. David Batiste – Funky Soul
  23. Danny White – Natural Soul Brother
  24. Betty Harris – Break in the Road
  25. Oliver Morgan – Roll Call
  26. The Meters – Messagge from the Meters
  27. Dr. John – Mama Roux
  28. The Wild Tchoupitoulas – Indian Red
  29. The Wild Magnolias – (Somebody Got) Soul, Soul, Soul
  30. The Dirty Dozen Brass Band – It's All Over Now
  31. Rebirth Brass Band – Feel Like Funkin' It Up
  32. Free Agents Brass Band – We Made It Through That Water
  33. MC T. Tucker & DJ Jimi – Where Dey At?
  34. Dj Jubilee – Get It Ready, Ready!
  35. Mystikal – Shake Ya Ass
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